Libertad a medias o doble moral

Hace unos días leí una excelente entrada en un blog, la cual se titulaba: “Toda mujer tiene algo de puta”, y me llamó la atención leer los comentarios que sobre el se hicieron.

Y me fijo que todo el mundo jala para donde le conviene:

Hombres diciendo que están de acuerdo con que la mujer tenga derechos y libertades; nadie debe estar de acuerdo o en desacuerdo, los Derechos Humanos están escritos para todxs y las mujeres son parte de la especie humana, así que nadie debe darnos permiso para hacer uso de ellos.

Luego, estos hombres tan de acuerdo con la libertad de la mujer, dicen el típico: “PERO”… se han fijado que cuando se trata de mujeres, ambos sexos, tienen la costumbre del “PERO”:

* Está bien que las mujeres puedan decidir sobre sus cuerpos “PERO” no deben acostarse con cualquiera, eso está mal.

* Está bien que se prepare y escale en su voda profesional “PERO” tampoco puede pretender desligarse de la labor que por naturaleza le corresponde.

* Esta bien que sea madre y que tenga un hogar “PERO” eso de no puede quedarse sin ser “alguien” (¿o sea que no somos nadie desde que nacemos?)

Y así, sucesivamente, podemos contar los peros que amarran a las mujeres.

Hombres y mujeres, aceptenlo, todxs somos machistas, solo diferimos en el grado, pero los hombres en algo se molestan con las exigencias de las mujeres y nosotras vivimos molestas con nuestras congéneres, hagan lo que hagan.

Ahora que ya hablé de la tara común de los hombres, hablemos de la nuestra.

He escuchado y visto desde niña, el drama de las mujeres a mi alrededor, las quejas siempre eran las mismas y comenzaban con la frase: “Los hombres son una porquería, todos son unos malditos, unos animales porque:

* Se acuestan con todo lo que se mueve.

* Son unos pervertidos, solo les interesa ver las nalgas y las tetas.

* Son unos borrachos irresponsables.

* No se cuidan y luego siguen con su vida, no les interesan sus hijos.

* Son putañeros.

* Son unos perros infieles.

Y vaya, se me quedarán muchas otras quejas en el aire, que ahora no recuerdo; entonces, desde pequeña, cuando veía a las mujeres “valientes” que rompían el molde, no podía evitar preguntarme: ¿Qué pasa cuando son las mujeres las que hacen toda esa lista de cosas? y en mi juventud sumé otra pregunta: ¿No sería más valiente decir que quiero tener el derecho a acostarme con todo lo que se mueva, a beber todo lo que quiera, a mirar pectorales, nalgas y penes sin ser juzgada, a poder pagarle a un gigoló, a poner cuernos sin ser lapidada, sino recibir aplausos y tolerancia como les pasa a ellos?

¿Por qué satanizamos en ellos (y en otras mujeres) lo que glorificamos en nosotras? Y no me mal entiendan, soy feminista porque entiendo la lucha de quienes se revelaron y siguen dando sus vidas hoy para que yo tenga una voz que pueda ser escuchada, pero no soy hembrista porque no entiendo a las que no luchan por los problemas de fondo, las que tiene doble moral.

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Un comentario en “Libertad a medias o doble moral

  1. Te felicito por esta nueva iniciativa, con respecto a tú artículo tanto hombres y mujeres han sido educados para juzgar a los demás y no tener la libertad de hacer lo que piensan sea correcto o no, por eso lo hacen a escondidas y cuando ven que otra persona lo hace sin tapujos viene la doble moral o la mojigatería, mientras no se cambie este tipo de educación desde los hogares y se rompa este circulo vicioso seguirás teniendo ese trato a la mujer y al hombre.

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