Del largo de la falda y otras Medidas de intelecto y moral.

Llega el muchacho contento a presentar a la novia con la familia, en general, todos felices, pero la tía y la prima han encontrado un ENORME problema en esa muchacha: ¡Usa minifalda! Obviamente no es digna de saludar; la prima ve que esa mujer usa jeans ajustados y escotes… Definitivamente, el debe conseguir una mujer tapada que odie el exhibicionismo… alguien como ella. A la exhibicionista, no le da la gana de estar en una relación caótica, decide que ambos solo tienen buena química sexual, lo convierte en lo que los gringos llaman: “fuck buddy”, y lo hace porque fue el primero con el que tuvo sexo y es el único que le inspira confianza porque no tiene ninguna enfermedad venérea, el problema es que un día fallan las cuentas, falta el condón y las ganas son enormes ¡BUM! Embarazo a la vista, obvio, las perras como ella siempre terminan embarazadas; entonces la prima tapada y el “fuck buddy” dan su veredicto: se embarazó de unos 20 tipos, con esas minis, con esos jeans y esos escotes, usted también lo pensaría. Definitivamente, la mujer perfecta para su primo, es ella misma. No se diga más, mientras la exhibicionista es castigada por relegar a “fuck buddy” al inocente muchacho, la prima ocupa el lugar que desde hace tiempo es suyo, empieza una relación con un amor tan grande que se revuelca con el. Como ella no usa mini faldas, ni jeans ajustados, ni escotes, pues está excelente que cometa incesto con un hombre que va a ser padre. El muchacho decide que quiere formar un hogar “respetable”, decide hacer “bien” las cosas y se casa con la exhibicionista, quien una vez casada sube de status, ya no se le puede castigar ni pensar mal de ella, de perra a esposa… ha sido premiada a pesar de sus desfases. El defiende energicamente la intachable moral de su prima y no es para menos, ella nunca se destapó fuera de la cama de el y además es una dama que se guarda muy bien sus aventuras, por lo tanto merece que la proteja y lo niegue todo. La esposa, en cambio, prefiere hablarle con lujo de detalles acerca de su vida amorosa: desde el primero, el intermedio y hasta el último novio; desde el que le robó el primer beso, el que le enseñó a besar y el que la besó de verdad; desde el que le tomó la mano, el que la abrazó y el que le cogió la teta; desde el que le sacó un suspirito, el que la hizo mojar y el que le enseñó lo que es sexo telefónico; y así tantos “desde y hasta”… sí, hasta que llegó el, TODO lo sabe el, incluso cosas que ni la madre, ni la más cercana de las amigas, ni el mejor amigo sabrán nunca; ha sido directa porque no quiere esconderse de las amistades ni declinar invitaciones por mantener ocultas ciertas cosas, además no piensa que exista nada de que avergonzarse. Cree también, que ambos están iniciando un camino en donde no queda nada por decir ni descubrir  y que eso construirá una relación sana, que la confianza será más fuerte, total no hay nada de lo que no puedan hablar, incluso podrán defender a su pareja en cualquier situación y la otra parte no deberá pasar el bochorno de no saber con quién se casó. ¡Oh, sorpresa! Al mes el debe confesar que se dio uno que otro besito con la prima porque los recuerditos “escondidos” lo delatan… ¡Crash! Se rompe ella por dentro, el sexo se vuelve insoportable, los abrazos un fastidio y el espacio que comparten juntos la sofoca; pero como el lo dijo sin inmutarse, con mucha soltura, algo así como: sí, te mentí ¿y?. Toda esa ruptura la debe superar sola, consigo misma y cuando lo logra, da una segunda oportunidad de sinceridad, pero el con un enfado solemne sigue defendiendo su “verdad”, fueron solo unos besos, una relación que duró lo que un estornudo ya que la moral de ambos no les permitía continuar. Ok, ya se rompió la barrera de silencio, así que esta vez el debe estar diciendo toda la verdad. El matrimonio es perfecto, el hijo es feliz y los esposos se adoran con la vida, han construido ese hogar que aspiraban, se sienten bien juntos, comparten gustos y placeres… casi que son la envidia de quienes les rodean (hombres y mujeres). Conocen a los amigos de cada quien y saben quiénes son sus contactos, se cuentan todo: cuando van al baño, lo que comen, qué les duele, qué les molesta, qué les emociona, quién les escribe o llama, quién les hace propuestas indecentes, e.t.c., e.t.c. A veces se olvidan detalles pequeños, como que el se encontró con la prima y conversaron largo y tendido… en la versión de el: solo el saludo y en ese saludo supe la vida de la familia; ella prefiere tragar saliva y cuando el enojo pasa solo desecha la información y se convence de que nunca lo supo. Luego de una feliz década, en medio de una conversación normal y amena acerca de la experiencia sexual de ambos, en la que la de ella se limita a el y la de el a poquísimas mujeres, entre esas tres experiencias que tuvo, su prima está incluida y se apresura a decir, otra vez, sin inmutarse, con mucha soltura: “tu ya lo sabías, sí te lo dije”… Otra vez: sí, te mentí ¿y? ¡CRASH! Esta vez es más grande, tanto que ni siquiera reclama, no refuta, no lo quiere creer, lo deja pasar. Vuelve a sentir todo otra vez, se vuelve a quebrar y mientras se ducha rompe a llorar y piensa: “Por ese fantasma vuelvo a derramar las lágrimas más amargas”. Ahora es más madura: si tiene ganas de sexo lo hace, no se sofoca, y disfruta del abrazo, porque es importante lo que siente ella, no el. Y recuerda que alguna vez el le dijo que si descubriera que ella le mintió en alguna de las cosas que le contó, se sentiría traicionado y lo resentiría muchísimo. No es una tragedia griega, no se acabó el amor, no es el fin de los días felices, no es un motivo de divorcio, en realidad, no es nada; mucha gente hasta puede echarse a reír de la historia, porque a la final esto no es nuevo, no es el único caso y tampoco es raro. Pero en el fondo lleva una carga tremenda:

  • Ninguna de las mujeres descritas en la historia, debe ser juzgada o lapidada, ambas, a su manera, dieron rienda suelta a lo que sentían, sin culpa; aquí el del problema es el, sí, porque la sociedad le da tanta apertura a sentirse cómodo cometiendo incesto que hasta una frase cómica hay al respecto (pero cómico solo para ellos): “A la prima, con la pierna encima”, o creen que esa pobre mujer que siempre ha vestido recatamente, se ha casado por la ley de dios y es madre, puede decirle a su familia y esposo que se acostó con su primo… lo dudo; ella misma al encasillar a otra mujer, deja claro que nuestra sociedad es machista e inquisidora. O creen que la exhibicionista que se embarazó, podía tener sexo con alguien más durante y los meses después del parto, sin esconderse y encima decir: sí, lo hice ¿y?

El ni siquiera tiene que preocuparse del efecto de sus palabras, hizo bien, es hombre al fin. En ningún momento mientras  tenía sexo con la recatada, se le pasó por la mente la doble moral de ambos, porque obvio, a la vista de todos la que hizo mal fue la que hablaba en voz alta, la que mostraba piel y que quería decidir sobre su vida sexual. A el le dan el derecho de ofenderse si su mujer le niega u oculta algo, mientras que ella no tiene derecho a enojarse porque su pareja le miente, porque entró a la relación siendo deshonesto.

  • Las mujeres debemos ser calificadas por la manera de vestirnos: Cuando estaba en la universidad, era delgada y curvilínea, así que me gustaba usar todo tipo de ropa: desde la más “recatada” a la más “atrevida”; cabe recalcar que desde los 3 años fui amante de la lectura,  desde los 7 años de la información política e história, desde los 12 años de los derechos LGBTI y el Feminismo; tantas cosas sabía y me interesaban pero fueron ocultas a los ojos de los demás, hombres y mujeres, que estaban ocupadas/os viendome el largo de la falda o el alto del tacón, así que decidieron que no era digna de una buena charla. Ahora, como adulta, es que recién “compartimos” intereses con estas personas.

¿No es un crimen machista por parte de las mujeres el juzgar y atacar a quien se ve provocativa? Recordemos que en las marchas y en las redes sociales, circula una imagen que les encanta compartir a las neo feministas:

Esta imagen no solo se aplica a la violación, es maltrato encasillar a las mujeres por su físico y su manera de vestir; es una forma de maltrato el que la mujer se sienta avergonzada de su cuerpo y de los accesorios que ponga en el, no solo las mujeres con sobrepeso lo sufren. Es que en nuestra sociedad se castiga por gorda, por flaca, por bonita, por fea y por las curvas; está bien que no se venda el cuerpo de la mujer en los medios, que solo la ponen para usar el vestido escotado sin aportar nada; pero también está mal que se la minimice, tildandola de tonta o inmoral por usar el mismo vestido escotado.

Aprendamos y enseñemos a que los hombres y las mujeres tenemos derecho a vivir, a cometer errores y a ser escuchados sin que se nos aplique un castigo por ello; a que la deshonestidad en la pareja es pésima, sin importar si es hombre o mujer; a que nosotras debemos dejar de repetir o crear taras que nos violenten entre nosotras, física – emocional y psicológicamente.

Está bien que queramos acostarnos con alguien, pero no ataquemos al resto de mujeres para hacerlo; está bien que nuestro cuerpo sea como es, que nos aceptemos con o sin nalgas, con o sin tetas o lo que sea, pero no ataquemos a otras mujeres para emponderarnos; está bien que sea culta o banal, pero no tenemos derecho a subestimar a otras mujeres.

NOSOTRAS, AL IGUAL QUE LOS HOMBRES, TAMPOCO DEBEMOS JUSTIFICARNOS POR LO TANTO NO TENEMOS DERECHO A ENCASILLAR NI ATACAR AL RESTO DE MUJERES.

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