Mientras no se trate de mujeres…

He pensado, durante toda la semana, sobre qué escribir; y me he encontrado en un dilema ya que hay temas que vale la pena tratar, así que supongo que serán uno por vez. El que escogí hoy, me viene dando vueltas desde hace años, pero es hasta ahora que los hechos me han creado un peso enorme, difícil de llevar y pretender que no suceden.

Muchas personas piensan (con desagrado) que soy Feminista, pero la verdad es que soy alguien que nunca estará de acuerdo con las injusticias en contra de nuestro propio mundo y nuestra propia especie.

Casi a diario leo y comparto artículos sobre diversidad de temas: intereses propios, denuncia, consejos, actividades, orientación, estudios, e.t.c., de cosas que nos ayudarían a entender las necesidades de quienes, hasta el día de hoy, son estigmatizados por circunstancias ajenas a su voluntad; la gran mayoría creo que ni las ve, a algunos les gusta, hay quien las comparte y rara vez las comentan.La cuestión es que, en varias conversaciones, he visto una mueca o escuchado un tono agridulce en la frase: “Eres feminista”; como si alguien revisara tu recorrido, te dice que le agradas, está bien lo que piensas, es bueno intercambiar ideas, pero: “Eres feminista”.

Estoy a favor del amor igualitario, respeto al colectivo LGBTI, discuto con otras personas la lucha que llevan, comparto publicaciones de sus actividades, información que pueda ser útil para que la sociedad abra su mente, enseño a mis hijos el respeto a las diversas expresiones de amor. Y nunca, por muy en desacuerdo que estén mis interlocutores, nunca he escuchado: “Pero defiendes a los gays” o: “Ah, eres gay”.

En mis embarazos, siempre autoricé que se me hagan los exámenes de VIH, dono sangre y solicito que se hagan los análisis de rigor, he conocido y compartido con personas que padecen la enfermedad, me gusta informarme y compartir con el resto esos datos para crear conciencia, tolerancia, cuiden su salud o ayuden a quienes lo necesiten. Y, otra vez, nunca me dijeron: “Debes ser portadora”.

Y nunca han asumido que tenga cáncer de mama, hijos con autismo o síndrome de Down, que sea refugiada, judía, palestina, socialista, indigente, abortista, e.t.c., e.t.c., e.t.c. Desde adolescente y a lo largo de estos años, siempre hablé o investigué sobre estos y otros temas más; y simplemente a nadie pareció importarle y menos ofenderle. Pero cuando hablo de niñas secuestradas, sin acceso a salud y  educación, obligadas a contraer matrimonio, que en estadísticas sobre analfabetismo, maltrato, acoso y comercio sexual, representan los número mas altos… Entonces ahí, solo ahí, sí tenemos un problema; puedes hablar sobre todos los Derechos Humanos pero no los mezcles con las mujeres, porque entonces eres feminista, pero feminista a manera de insulto.

Y el problema social con las mujeres es latente; alguna vez, entre todas las “sandeces” que comparto a diario, puse una publicación sobre lo que debemos enseñarles y decirles a las niñas, para romper con esa “tradición” malsana de que sea la mujer la primera y gran machista de la sociedad; y alguien tuvo el descaro de reclamar: ¿Por qué pones eso, si tu no tienes hijas?… ¡¿En serio?! Primero: Gente como él, fue responsable de la muerte de Kitty Genovese, “como no me sucede a mí, pues no me importa ayudar a nadie más ni crear conciencia para esa ayuda”. Segundo: tampoco tengo hijos con autismo, cáncer, VIH, LGBTI, abusados o acosados, víctimas de guerra y más cosas, pero ningún reclamo ha venido de esa persona, respecto a esos otros temas; es obvio que le molestan porque considera que crear conciencia es un pretexto para llamar la atención, así que debe ignorar todo, pero cuando el título huele a mujeres + derechos o mujeres + defensa, eso sí que no lo puede ignorar y tiene que atacar a la “feminista” que insulta y hiere la sensibilidad de las tradiciones “quemeimportistas” de los buenos usuarios de las redes sociales.

“No hay que ser la causa para defender la causa” reza un dicho por el cibermundo. Y no, no soy feminista, es solo que tanto hombres como mujeres, han convertido a las segundas en una población vulnerable; si tanto odian el feminismo o a las mujeres que defienden sus derechos básicos, pues dejen de hacerlas mártires; en vez de golpearlas, ignórenlas; denle salud y educación para que no tengan pretextos de considerarse víctimas del sistema; luchen por igualdad laboral y salarial para que no los tengan como burros de carga; porque cuando una les pare, tienen que renunciar al gustito de una farra o tomarse un traguito a escondidas, porque el sistema machista le enseñó que, una vez parida debe exprimir al burro de carga; dejen que las “diabólicas” niñas tengan infancia para se acabe esa “alcahuetería” (como lo llaman muchos) de Feminismo.

Y por favor, si son personas que solo se interesan por el bienestar de unos pocos, hagan todo lo anterior por los niños que viven una situación frágil, porque también sería una “alcahuetería” tener que luchar por sus derechos algún día.

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