Lo peor que le puede pasar a un padre.

 

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Imagen Isaac Ayabaca

El tiroteo en el bar Pulse en Orlando, el 11 de junio, me hizo recordar una conversación que tuve hace unos meses atrás, con unos muy queridos amigos de la adolescencia; entonces, estaba mi amiga heterosexual y mi amigo homosexual, cuando ambos coinciden en una frase: “Lo peor que le puede pasar a un padre o a una madre, es que su hijx sea homosexual; puede matar, que los padres le van a ayudar a esconder el cadáver, pero jamás aceptarán que sea homosexual”.

No pude molestarme con el comentario… Cómo podía hacerlo? Si, desde mucho antes de nuestros abuelos, todos los que formamos esta sociedad, hemos naturalizado la violencia al punto de que nos parece repugnante que nuestros hijos amen a otras personas, pero los motivamos con mucho esmero para que agredan a los demás.

Y esta actitud no solo se da para la comunidad GLBT, el amor en general, está estigmatizado; vi a mi hijo, hace un tiempo, decirle a su hermano que se cubriera los ojos en una escena de un beso; le explicamos que no tiene nada de malo ver a un par de personas dándose muestras de cariño, que sus padres lo hacen y muchas personas en el mundo también y que eso es bueno. Al preguntarle el por qué de su reacción, su respuesta fue que le hacía sentir incómodo, que afuera la gente critica eso.

Entonces vi, que como padres amorosos y pacíficos, nos enfrentamos a un gigante llamado sociedad, que no quiere vivir agrediéndose, pero unos pocos le hacen creer que sí y le venden el producto de la violencia en cada espacio disponible. Nos ponemos límites para demostrar afecto: si te casas, ya no hay tiempo para esas cosas; si tu hijo va creciendo ya es muy grande para andar con esas cosas; si eres feminista o machista, no es respetable andar con esas cosas; si piensas o vives de diferente manera, no mereces disfrutar de esas cosas.

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Y no sé qué es peor, si la intolerancia o la indiferencia; me encanta ver la solidaridad diaria en las redes, donde se condena la agresión a diferentes grupos de seres vivos. Si deforestan una zona, si sacrifican animalitos, si lanzan una bomba en Siria, si se hunde una embarcación en el Mediterráneo, si queman a un grupo de cristianos, si secuestran niñas en África, si disparan a personas de color, si ISIS violenta a su propia gente, si hay una violación masiva y así, tantos ejemplos de agresión, que solo enumerarlos, espanta; una oleada de rezos, de emoticones tristes o enojados, inunda las redes, no existen diferencias al momento de condenar y lo aplaudo, es de corazón cuando digo que me encanta ver esto, simplemente no me cuadra que cuando ISIS lanza homosexuales desde los edificios, en Filipinas los encarcelan, en varias partes de África los masacran, en el mundo entero los encierran en “clínicas de rehabilitación”, en Rusia crean leyes para condenarlos, en nuestro país a diario los discriminan y luego en Orlando hay una matanza… vi como las redes sufrieron sequía de solidaridad. Gente, como en otras ocasiones, dejemos de pensar en género, raza, credo, ideología, orientación sexual, nacionalidad, e.t.c.

Quienes mueren o quedan marcadxs, son seres humanos. Ha pasado una semana y si pudiéramos en este momento dirigirnos a los padres de:

Stanley Almodovar III, 23 años

Amanda Alvear, 25 años

Oscar A Aracena-Montero, 26 años

Rodolfo Ayala-Ayala, 33 años

Antonio Davon Brown, 29 años

Darryl Roman Burt II, 29 años

Angel L. Candelario-Padro, 28 años

Juan Chevez-Martinez, 25 años

Luis Daniel Conde, 39 años

Cory James Connell, 21 años

Tevin Eugene Crosby, 25 años

Deonka Deidra Drayton, 32 años

Simon Adrian Carrillo Fernandez, 31 años

Leroy Valentin Fernandez, 25 años

Mercedez Marisol Flores, 26 años

Peter O. Gonzalez-Cruz, 22 años

Juan Ramon Guerrero, 22 años

Paul Terrell Henry, 41 años

Frank Hernandez, 27 años

Miguel Angel Honorato, 30 años

Javier Jorge-Reyes, 40 años

Jason Benjamin Josaphat, 19 años

Eddie Jamoldroy Justice, 30 años

Anthony Luis Laureanodisla, 25 años

Christopher Andrew Leinonen, 32 años

Alejandro Barrios Martinez, 21 años

Brenda Lee Marquez McCool, 49 años

Gilberto Ramon Silva Menendez, 25 años

Kimberly Morris, 37 años

Akyra Monet Murray, 18 años

Luis Omar Ocasio-Capo, 20 años

Geraldo A. Ortiz-Jimenez, 25 años

Eric Ivan Ortiz-Rivera, 36 años

Joel Rayon Paniagua, 32 años

Jean Carlos Mendez Perez, 35 años

Enrique L. Rios, Jr., 25 años

Jean C. Nives Rodriguez, 27 años

Xavier Emmanuel Serrano Rosado, 35 años

Christopher Joseph Sanfeliz, 24 años

Yilmary Rodriguez Solivan, 24 años

Edward Sotomayor Jr., 34 años

Shane Evan Tomlinson, 33 años

Martin Benitez Torres, 33 años

Jonathan Antonio Camuy Vega, 24 años

Juan P. Rivera Velazquez, 37 años

Luis S. Vielma, 22 años

Franky Jimmy Dejesus Velazquez, 50 años

Luis Daniel Wilson-Leon, 37 años

Jerald Arthur Wright, 31 años

y les preguntáramos: Qué es lo peor que le puede pasar a un padre o una madre? Qué creen que responderían? Como madre, estoy segura de que prefiero ver a mi hijo amar y ser amado por otro ser humano. Jamás me perdonaría estar en los zapatos de la madre de Mateen.

Estoy segura de que lo peor que le puede pasar a un padre es que un hijo muera.

 

Y luego, a quién?

Es muy común, últimamente, encontrar en las redes sociales, todo tipo gráficos, videos, memes y comentarios que pretenden concienciar a la población sobre el daño que produce el uso excesivo de dispositivos con acceso a internet; y el daño al que se refieren, no es de carácter físico, sino emocional.

Se critica fuertemente a los dispositivos y se reniega mucho de la era digital que estamos viviendo, como si ahora el mundo fuese peor en cuanto a relaciones humanas y más en maternidad; sí, aceptémoslo, la mayoría de las críticas van en contra de las madres que tienen celular y redes sociales. Es muy típico ver comentarios sobre como ahora las mujeres no conversan o no juegan con sus hijos… Claro, es que las madres nunca ignoraron a sus pequeños.

A ver gente, soy de la generación que vivió la transición hacia la tecnología, así que hagamos memoria; las madres de antes, como muchas ahora, que se quedan en casa, tenían una serie de tareas que realizar mientras cuidaban de sus hijos y esto no les daba el tiempo para charlar, enseñar, jugar y conocer a sus propios niños. Lo vi en muchos hogares, era algo común, en la edad en que los niños más hacen preguntas y de todo tipo, la respuesta era: “No molestes”, “Estoy ocupada, más tarde”, “Andate a hacer algo, busca en qué entretenerte”, e.t.c., e.t.c. Cuando llegaban a la edad escolar, respecto a las tareas, la respuesta siempre fue: “Pregúntale a tu padre, espera a que llegue”. Ya en la adolescencia, se les recalcaba que ellos ya eran grandes así que no debían molestar a sus padres; solo recordaban hablarles, a las hijas, para advertirles de no tener sexo y cuiden su honor; y a los hijos que no consuman drogas o tuvieran cuidado de no “caer” en manos de una “perdida”… y, en realidad, no es que hablaban, acusaban a sus hijos de ya estar haciendo estas cosas, seguido de una retahíla de cómo los chicos les debían la existencia a sus padres.

Los papás, por otro lado, ignoraban a sus hijos, vivían fastidiados de ellos, pero estaban justificados al ser quienes llevaban el dinero a casa… además, eran hombres, las mujeres siempre han encontrado la manera de justificarlos. Luego, el escaso tiempo libre que les quedaba a papás y a mamás, lo pasaban con las amistades, las vecinas, las novelas, el bar y el fútbol, porque ya habían atendido  a la familia con los quehaceres y el trabajo.

En el libro “Las mujeres que escriben también son peligrosas” de Stefan Bollman, encontramos que hasta comienzos del siglo XX, las mujeres tenían prohibido escribir porque se consideraba una actividad que las distraía de sus labores domésticas, el mismo pretexto era usado cuando querían estudiar y cuando llevaban a los niños al parque, eran duramente criticadas por tener un libro en la mano, en vez de mirar a sus hijos mientras jugaban; con la televisión y el teléfono convencional, llegaron también las críticas que decían que estas nuevas tecnologías solo hacían que las mujeres ignoren a sus hijos, que los hombres no presten atención a lo que sucedía en su hogar.

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Ya, dejemos de ser hipócritas, los padres han ignorado a sus hijos desde tiempos inmemorables, pero solo lo “notamos” o nos “indigna”, cuando estas personas, sobretodo mujeres, hacen uso de algo que puede abrir sus mentes y que, con un poco de curiosidad, puede convertirse en una herramienta de aprendizaje, tanto para ella como para sus hijos. Jamás reclamamos que un niño sufre abandono mientras el adulto a cargo  se la pasa lavando, cocinando, trapeando, encerrado horas en una oficina, rara vez se reclama si lleva trabajo a casa.

Otras quejas típicas son las de los recreos sin teléfonos celulares, los lamentos y preguntas de por qué no tienen niños que leen libros, las teorías conspiratorias de que los chicos ya vienen con un chip para manejar los dispositivos y las del sedentarismo de los pequeños… ah! No olvidemos las barbaridades que aprenden en internet y las porquerías que ven en televisión.

A ver, razonemos, si en los tiempos de nuestros abuelos, padres y hasta nosotros mismos, hubiésemos tenido a la mano, la tecnología que tenemos ahora, seguramente nuestros recreos serían como los actuales; no es cierto que los niños que gustan de la lectura son una especie en extinción, en nuestra Latinoamérica, esa especie JAMÁS estuvo de moda y detrás de los pocos especímenes, existió o existe, una adulto responsable que le inculcó ese amor a los libros… se dio el tiempo; si un niño aprende desde muy pequeño a utilizar todo tipo de dispositivo, es porque les damos el acceso a ellos, si nosotros no aprendemos es porque somos perezosos, no nos da la gana de explorar y aprender cómo funcionan esos aparatos; en casa, muchas veces, no soportaban y menos si habían demasiados niños, así que los adultos mandaban a los chicos a la calle y al parque, muy rara vez existían padres que salían y enseñaban a los niños a practicar un deporte; como siempre y desde siempre, si dejamos solos a los hijos, sea en la calle, frente al televisor y navegando en el computador, los exponemos a que vean y aprendan cualquier barbaridad.

Antes de que los medios nos bombardeen con malas noticias y crónica roja, ya existían peligros, ya desaparecían niños y muchos de los que se criaron en parques, empezaron a beber y a fumar a tempranas edades; los más cómodo, siempre, es buscar responsables de nuestra irresponsabilidad. Si decides quedarte en casa para criar a los niños (seas hombre o mujer) créeme, será más productivo dejar los platos sucios mientras ves una hora de televisión con tus hijos, riendo y relajadamente mostrarles que sus caricaturas son solo para entretenerse; ganarás más dejando la escoba a un lado mientras juegas con ellos, sea con sus juguetes o hasta un video juego; aprenderán cosas interesantes si dejas descansar la lavadora y mejor descargas un documental o una película clásica, picando una que otra golosina; en ese “demonio” llamado internet, puedes encontrar actividades, culturales y deportivas, gratuitas para todas las edades, vayan con ellos, total, cuando regresen, el trapeador seguirá en el mismo sitio; mientras ellos hacen tareas, siéntate y estudia algún curso en línea y de paso, si ni ellos, ni tu, conocen la respuesta a alguna de esas tareas, pueden usar su buscador y aprender algo nuevo, encontrando esas respuestas… de paso, tus pequeños aprenden a que no hay edad para seguir aprendiendo; si trabajas, en la noche bien puedes seleccionar una buena lectura para enriquecer su vocabulario, con un diccionario en el cual buscar las palabras nuevas que se encuentren en el libro seleccionado y el fin de semana, hasta una corta caminata, enriquecerá la relación con tus hijos.

No te va a garantizar que todo saldrá de maravillas, pero vaya que por lo menos podrás decir que lo intentaste.

Tenemos la costumbre de buscar culpables, lo peor es que esos culpables, son las herramientas a las que nosotros mismos les damos el uso equivocado. Culpa de los libros, culpa del pasatiempo de la escritura, de la pintura, del ballet, culpa de la universidad, culpa del trabajo, culpa del teléfono, de la televisión, del celular, del computador, la tablet y el internet; entonces, culpando a tantas cosas, no puedo evitar preguntarme… Y luego, a quién?

 

Estar como te dé la gana.

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Desde hace diez años, las grandes firmas de moda, vieron que la manera de hacer más dinero era poniendo a mujeres diversas sobre las pasarelas, vimos como aumentó el número de modelos afrodescendientes, asiáticas, latinas, e.t.c., pero eso sí, muy diversos y todo, las medidas no eran negociables, al contrario, esta nueva inclusión les decía a las mujeres de otras razas, que debían llegar a desafiar su genética, ahora todas estaban en la obligación de ser en extremo delgadas; así, con tristeza, pudimos ver a mujeres delgadas pero sanas, bajar peligrosamente de peso , hasta tener una apariencia poco saludable.

Lo peor de todo esto es que lo veíamos, lo criticábamos y comentábamos lo absurdo de estas apariencias, sabíamos que estaba mal pero pasábamos en casa, en la escuela o en la oficina, contra toda toda lógica luchando para estar y vernos enfermas; jamás analizamos el tema de la genética y la contextura de cada personas, no! la cosa era que si la compañera era más delgada, la otra debía lastimar su autoestima y atacar su cuerpo con dietas absurdas, para alcanzar un ideal que nadie le había dicho que era anormal.

Entonces, casi a finales de la década del 90, salen a la luz los oscuros secretos de las modelos y las casas de diseño que las empleaban, ahora nos contaban lo que ya sabíamos pero preferíamos ignorar porque más importante es portar la etiqueta que razonar; muchas de estas mujeres recurrían a drogas fuertes para calmar la sensación de hambre, bebían alcohol, fumaban y tomaban grandes cantidades de café, si no resistían el hambre, consumían una cantidad ínfima de comida, no dormían lo suficiente y cerraban con “broche de oro” provocándose vómitos, todo este ritual terminaba con la anorexia porque se supone que no debes gustarte a ti misma sino a ellos (los diseñadores de fantasías). Estos señores vivían diciéndoles a las chicas que siempre estaban gordas, que siempre había un kilo más por perder, llevándolas a sentir fobia por la comida.

Y así, llegamos al nuevo milenio y con el las “jubilaciones”de las pasarelas: unas vivas y otras muertas. Las que están tratando de recuperarse o las que no tienen remedio, comienzan a hablar sinceramente sobre la industria, quieren que ahora sus cuerpos muestren lo peligroso de esos cánones de belleza, lo que antes era un ejemplo a seguir. Se destapa la cruda realidad de centros de rehabilitación en donde se atienden pacientes de hasta siete años de edad, luchando por recuperarse de la anorexia… en serio? criaturas de siete años!!! Así es como en 2013, el gobierno francés decide (por fin!) tomar cartas en el asunto y poner leyes en contra de la contratación de modelos enfermas, quienes quieran modelar deberán presentar un certificado expedido por el Ministerio de Salud , avalando que están sanas; Isabelle Caro, activista de la campaña NO ANOREXIA, envía un fuerte mensaje exponiendo su cuerpo en vallas y publicidad, para así llegar a las masas y que comprendan la magnitud de los daños causados por una “ley” social dictada por “don nadies” que al tener el espacio, se creyeron dueños del cuerpo de todos los seres humanos.

El año pasado, con el visto bueno y el agrado de muchos, aparecen las modelos “curvy”, las “gordibuenas”, las “plus size”, las talla grande; Sport Illustrated rompe esquemas poniendo en su edición a modelos… “talla grande”? Sí, seamos sinceros, la mayoría de las “plus size” se ven como cualquier mujer, cualquiera que no es obesa. Y después suben la apuesta con mujeres que de verdad son plus size, desatando la polémica entre quienes defienden este nueva moda y sus detractores; en las redes sociales se empodera a las mujeres curvilíneas, camino que ya habían comenzado ciertas famosas, mostrando al mundo que no tiene nada de malo que una mujer tenga senos, trasero y caderas… Qué, en la pubertad no empieza a salir todo eso? Sí gente, esa “moda” existe desde la era de las cavernas, las mujeres tienen senos, caderas, muslos y traseros.

Aquí hay puntos preocupantes que nadie parece notar o están repitiendo la costumbre del silencio porque otra vez, los grandes de la moda están dictando que ser gordos es algo “in”; veo a gente insultar a las mujeres normales y a las que peligrosamente se acercan a la obesidad, pero porque les parece un insulto estético mas no por esa nueva imagen de cuerpos poco sanos; ahora todos viven con miedo de ofender al resto, gorda es un insulto, opinar que la obesidad no se ve bien (no hablo estéticamente) es un tabú enorme, vamos! desde hace mucho tiempo el sistema de salud de Estados Unidos está volcando sus recursos en tratar la obesidad de sus habitantes, la Primera Dama trata de dar el ejemplo para que las nuevas generaciones coman de manera saludable y dejen la vida sedentaria, todo en pro de disminuir los problemas cardiacos y  de diabetes (bebés naciendo con diabetes!) y otros más; es tal la situación que la obesidad se convirtió en una industria próspera para los realizadores de programas televisivos donde se muestra a los gordos como animales exóticos de zoológico a los que hay que entrenar para que se comporten como los seres humanos racionales y dejen de comer, el mensaje de que debes alimentarte bien y mantenerte en movimiento, es muy bueno pero en serio hay necesidad de invadir la vida de estas personas y humillarlas como si estuvieran tratando de re insertalas a la sociedad? hasta los animales tienen leyes que los protegen de vejaciones y humillaciones.

Personas que creen que revolucionan a la sociedad “atragantandose” de comida chatarra para engordar y mostrar que son rebeldes; vemos a Tammy Jung, una joven que en su adolescencia vivía obsesionada con su figura, odiaba cada vez que subía una libra y cuando la bajaba, seguía siendo infeliz… ahora revierte ese trauma comiendo chatarra en exceso y siendo sedentaria, pero la buena noticia es que lo esconde tras el telón de un negocio rentable ya que su novio que es su manager (qué raro!), la motivó para que vía on line sirva de fetiche para mucha gente que paga por verla ingerir un helado con jarabe de caramelo, a través de un embudo; dice que la hace feliz ya no tener que preocuparse por su figura, ajá! causa mucha dicha fregarse la salud, es más práctico que conseguir ayuda psicológica para aceptarse a sí misma, comer lo que quiera comer que le aporte los nutrientes que su cuerpo necesita y ya, si en el proceso sube o baja, será el metabolismo de su cuerpo trabajando. Esta chica pasó de un tipo de agresión a otra, nada más.

Por último, hay contexturas y contexturas, por ejemplo esos seres malévolos hechos en otro planeta que comen sin parar y jamás engordan! A veces hasta parece que comen y pierden peso por hacerlo, pero ojo, no quiere decir que por comer chatarra y no engordar, son personas sanas, al igual que el resto de mortales, deben someterse a chequeos periódicos para asegurarse de que su salud va bien, luego de eso pueden seguir comiendo todo lo que se les atraviese. Existen personas que por más sano que coman y más ejercicio que hagan, son gordas y, también ojo con esto, si se hacen un chequeo están más sanos que muchos de nosotros, a veces su gordura se debe a condiciones hormonales y existen quienes tienen un metabolismo que les hace fácil mantenerse en un punto medio.

Con esta moda de las plus size, que es muy buena iniciativa la de dar la oportunidad a todos los cuerpos de vestirse con lo que deseen, nadie se ha puesto a pensar en las millones de personas que tienen una contextura delgada, que no son curvilíneas y ahora deben lidiar con la imposición de esta nueva regla que las llevará a odiar sus cuerpos y empezar a tomar hábitos poco saludables. Sí gente, ya debemos decirlo, ser obesos es igual de malo que ser anorexicos. Es triste ver que en nuestra sociedad vivimos con la lógica de que para reinvindicar a unos hay que despotricar a otros, hay que boicotearnos y vivir enfermos… Y si ponemos de moda estar como se nos de la gana?

 

 

El 8 las veremos.

Y ya estamos, otra vez, cerca del 8 de marzo y empieza el bombardeo en las redes de ofertas por el Día de la Mujer, desde los chocolates, pasando por la ropa interior y terminando por la entrada y el trago gratis en infinidad de bares.

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A pesar de que, a diario, las últimas semanas nos han presentado estadísticas acerca de las diferencias en salud, educación, lo laboral, bajas por maternidad vs. bajas por paternidad, en lo sexual y para colmo se han dado casos horrorosos de femicidios, como si las exigencias y las voces que han tomado fuera estos últimos años, se hayan convertido en una invitación para atacar más a las mujeres… A mi parecer, este aumento, en las agresiones y asesinatos, son represalias, atacan a las mujeres que tienen cerca ya que no pueden hacerlo con las que están en las marchas o en los puestos claves luchando por las demás. En fin, esa es mi perspectiva, quizás, simplemente ahora se habla más del tema, lo que significaría un logro en el sentido de que ya no pasa desapercibida el femicidio, como si fuera la muerte de un perro y era lo que sucedía hasta hace pocos años, aunque lo ideal sería que noticias como esas ya no existieran y no porque las oculten, sino porque se logre erradicar la violencia de género.

Pero lo que me preocupa es ver el amanecer del día 8 y que empiecen a rodar en las redes las selfies con los chocolates y las fotos con los arreglos florales, la flor roja o el mariachi; todas muy sonrientes y con el ego inflado porque les hicieron creer, con esas pequeñeces, que tener vagina es el logro más grande de sus vidas; que hacerse los rayitos en el cabello cada mes, es el rasgo intelectual que ellos respetan; que apretarse el pantalón o ponerse calzones con relleno, es el descubrimiento que ellos más admiran; que lo que hacen en la cocina jamás se comparará con la lucha por curar el cáncer; que perdonar mil cuernos y ponerlos de vuelta, es una gran muestra de valor, e.t.c., e.t.c.

Y así las veremos mañana. Es que me sorprendería ver arder una hoguera de chocolates, rosas y, por qué no, hasta de mariachis… bueno, no exageremos, empecemos con desear ver los botes de basura rebosando con lo antes mencionado y a todas las que trabajan fuera, exigiéndoles a sus jefes equidad laboral y salarial, a sus compañeros respeto a las ideas y a las labores que realizan en la empresa; a las que trabajan en casa, llenando las comisarías denunciando los golpes y los insultos; a las jovencitas cortando con novios infieles y abusivos. Y todas juntas empezando a informarnos y a luchar TODOS los días para erradicar el machismo en TODOS los campos de la sociedad; es que me sorprendería ver que, desde mañana, TODAS nos demos la mano y empecemos a luchar las causas de TODAS.

Pero las veremos mañana: trompudas si el compañero no les hecha los perros con una flor; indignadas con la empresa si no les trae mariachis; furiosas con los novios si no las esperan en la puerta de la casa, universidad, trabajao o lo que sea que hagan, con una caja de frutillas con chocolates; con ganas de divorciarse si los esposos no les hacen llegar el arreglo floral “sorpresa”.

Las veremos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Evitando culpas

Ha causado revuelo, en estos días, la muerte de las turistas argentinas María José Coni y Marina Menegazzo, cerca de la paradisiaca Montañita; no puedo expresar la indignación que me causa el ver que otro caso de desaparición, termina en el hallazgo de cadáveres y vemos que esto no es cuestión de género ya que, recordemos que, en meses pasados también desaparecieron hombres que luego fueron hallados muertos de manera violenta.

El problema de género empieza cuando se dan las noticias, las reacciones y comentarios acerca de las circunstancias en que las víctimas fueron violentadas. Cuando se trata de los varones, se crea una atmósfera de sorpresa, como si fuera imposible que un hombre sea agredido en la calle; se habla de que ya no hay respeto por la vida humana, como si solo la vida del hombre tuviera enorme valor; se lamenta que un hombre ya no pueda salir tranquilo a tomarse unas copas, que no pueda andar ebrio por las calles o en un autobus, que no pueda coquetar en un bar a una desconocida, e.tc., e.t.c.

Cuando una mujer desaparece, incluso por años, con el paso de los días ya es olvidada y la vuelven a nombrar solo si hay un cadáver, con un hombre, aunque pasen los años, la gente sigue rodando su imagen en las redes.

Pero, con el caso de Marina y María josé, volvemos a ver la poca o nula empatía que causa que una mujer sea agredida hasta causarle la muerte, ya sucedió con Karina del Pozo, hasta en las calles escuché a la gente culparla por lo que le sucedió y se acuerdan del caso de las niñas desaparecidas del colegio Los Pinos en el año 2012, hasta hace unos días leí el comentario de uno de mis contactos en Facebook, que para colmo es mujer y tiene hija, increiblemente lapidó a las chicas, en los medios digitales no se hicieron esperar los comentarios regionalistas de que si las serranas son solapadas, de que si las costeñas son zorras… ¡Ey chicas! Somos mujeres y a todas nos están matando. Personalmente, prefiero que una noticia de desaparecidos termine con que la persona volvió a casa, no me importa su edad, su sexo y si se fue de farra por una semana entera, solo me imagino la dicha que como madre sentiría si mi hijx vuelve a casa vivx, aunque sea con chuchaqui, pero que vuelva y no que me llamen para reconocer los restos en una bolsa para cadáveres; ya dejemos esa maldad de amargarnos porque una chica vuelve sana y salva a su casa, dejemos de ser hipócritas porque cuando están desaparecidas, compartimos sus fotos y rogamos a dios por su retorno, pero cuando aparecen, no nos pesa pisotear sus nombres con mil injurias, con historias que se nos ocurren y encima las señalamos y les deseamos el mal.

Respecto a Marina y María José, escuché a un presentador de noticias, que se las da de tener credibilidad solo por dar crónica roja y opinar como vecina chismosa cuando la gente llama a quejarse, hacer comentarios moralistas y retrógrados; aprovechó para irse por las ramas diciendo que deberían por poco y clausurar Montañita porque es Sodoma y Gomorra, que es culpa de las drogas, del alcohol, dio a entender que hay excesivo libertinaje; este señor jamás habló de lo importante y es que nadie tiene derecho a arrebatarle la vida a nadie, no importa si la persona se cae de ebria o de drogada, nadie puede hacerle daño. ¿Por qué, en vez de emitir sus juicios de reprimido, no exige que se investigue y se diga la verdad sobre la muerte de las chicas?  O es que creen que no nos damos cuenta de que todo esto es un montaje y que no se está diciendo toda la verdad. La responsabilidad de los medios es con la comunidad, no con sus creencias, tabúes y menos con sus ideas moralistas; aquí lo importante es que s easesinó a dos seres humanos que desde el momento en que nacieron son sujetos de derecho… derecho a que se respete sus vidas en cualquier circunstancia, aunque no hayan nacido con pene. Hay un dicho popular que reza: “Ningún borracho come mierda”, así que si, el o los asesinos, estaban ebrios, de todas formas sabían lo que estaban haciendo.

Señores “comunicadores” y ciudadanos en general, aquí el problema no es de libertinaje, ni de sustancias, ni de viajar de mochileras… aquí el problema y la culpa es de la “cultura” machista que sale desde cada una de nuestras casas y que muchas veces es propagada y apoyada por las mujeres.

 

 

 

 

 

Marionetas

No escogimos nacer en un bando, pero si escogemos permanecer en uno… Ojalá no sigamos alimentando la Guerra Cultural que nos están vendiendo desde el 9-11. Mejor leamos un poco, informemonos con imparcialidad, convirtiendonos en sordos de los medios comerciales  y nos daremos cuenta de que, todos estos radicales, son el fruto de nuestra arrogancia… Todos somos culpables de estas atrocidades, como la de París y la de Siria. Y si no levantamos la voz de la toleracia para exigir, a los gobernantes, que acabe lo que está sucediendo en Siria, pueden imaginar los adultos extremistas en que se convertirán los pobres inocentes que deben cruzar el mar en barcos de papel.

Somos marionetas de quienes nos gobiernan, tanto en Occidente como en Oriente; cuándo será el día en que empecemos a reclamarles a ellos, a exigirles a ellos y no a nuestros hermanos, porque no importa la clase social, no gobernamos, alguien nos gobierna… eso nos hace hermanos y como tales debemos unirnos para que nuestros titiriteros sepan que no estamos ciegos, que ya sabemos la verdad y queremos vivir diferente.

Ya he visto marionetas en la redes, subiendo videos de niños musulmanes maltratando a niños alemanes. Marionetas mostrando videos de teorías conspiratorias que justifican a los terroristas.

Estas marionetas, que deciden tomar un bando, hacen el trabajo sucio de los gobernantes de cada región; son ellos los que piden que se destruya Siria a punta de misiles, que la gente sea ahuyentada de su tierra y que se las deje morir ahogadas en el mar para que no lleguen a hacer daño a Occidente. Son los otros que piden que centenares… miles de personas, mueran sin razón en un atentado, pagando una deuda que no tienen y dejando a millones viviendo en el terror de no saber si mañana habrá una bomba más.

En París se sembró el dolor ayer, se cometió una injusticia horrenda como la cometida en Siria, los gobernantes están locos de poder; se cerraron las fronteras y las marionetas de las redes compartirán y suplicarán porque se cometan las atrocidades que están a punto de pasar en esas fronteras, otra vez nos pusieron la fuente para que les lavemos las manos. Nosotros, los esclavos (gobernados), amamos callar frente al amo (gobernante), pero nos encanta desatar nuestra ira e impotencia contra el esclavo que está a nuestro lado.

A alguien se le ha ocurrido pensar: ¿De dónde saldrán los próximos “terroristas” en Occidente y Oriente? Yo creo que sé. Saldrán, los unos, de los barcos que están hundiéndose en el Mediterraneo (los malos) y los otros, del 9-11, del M-11 y de ayer en París (los buenos), porque los medios de comunicación y los comunicadores que olvidaron cuál es el trabajo del verdadero periodista, se encargarán de vender el producto y las marionetas entre los esclavos se encargarán del trabajo sucio, otra vez.

Así que Marionetas, alisten el lomo, que los titiriteros están moviendo los hijos otra vez.

Nota: Quiero dejar por aquí, una entrada que me pareció muy interesante.

Los errores de Occidente respecto al mundo musulmán

¿Por los derechos de los niños o por mi derecho a odiar?

Se puede decir que, la de hoy, es una entrada poco trabajada…; Es la copia de un par de comentarios que escribí en Facebook. Mi intensión, no es la de hacer cambiar de opinión a nadie, solo quiero expresar lo que pienso y que analicemos un poco las bases de nuestras opiniones; sería mejor decir: “No estoy de acuerdo con tal cosa, porque no y punto”. A veces no necesitamos justificarnos tanto.
Un tema extenso… extensísimo de tratar, este de permitir a las parejas homosexuales que adopten; solo me queda la inquietud: Si hablamos de valores y moral: los ladrones, los borrachos, los drogadictos, los golpeadores, los infieles, los pedófilos, los asesinos, los coimadores, los mentirosos, los bochincheros y e.t.c., e.t.c. gente dañina… ¿fueron criados por gays?
Si hablamos de relaciones gays, nadie hace de hombre y nadie hace de mujer, son dos hombres o dos mujeres que mantiene una relación sentimental; los estereotipos y ciertos gays se han comido el cuento de que alguien debe hacer el papel de hembra o macho, cosa que es falsa.
Nos encanta decir: Yo estoy de acuerdo, pero la sociedad… Me pregunto: ¿Quién hace a la sociedad? Yo tengo un pensamiento de tolerancia y respeto, por lo tanto crío a mis hijos en ese principio, yo que soy parte de la sociedad, estoy criando a tres miembros de la sociedad que jamás lastimarán, ni juzgarán a un niño/a de un hogar gay, así como no se critica cuando vienen de hogares de padres separados, de hogares con maltrato doméstico, de hogares con problemas de drogas legales e ilegales y e.t.c.
El materialismo está dado de una manera fortísima en la gran mayoría de hogares y no tiene nada que ver con la orientación sexual, más bien es cuestión de costumbres que arrastramos heteros y homos; y no hablemos de los abusados sexuales en los orfanatos y las secuelas que dejan en una persona el criarse en un lugar de acogida, donde a los 18 años los botan como perros porque no hay una ley que los protega como grupo vulnerable, después de esa edad.
Se trata de nosotros, los que tenemos plenos derechos, por encajar en lo que la sociedad nos dicta, los que permitimos y los que enseñamos a ignorar el principio, el valor y el derecho máximo del ser humano: Respeto con apoyo.

Como cuando las cifras decían que el VIH era exclusivo de los gays y resultó que los heteros la emparejaban; como cuando las cifras, luego, dijeron que el VIH era exclusivo de prostitutas y promiscuas, y las vírgenes que se casaron, comidas ese cuento, resultan ser la población más alta de infección; como cuando las cifras decían que lxs hijxs de madres solteras eran más propensos a la delincuencia y al abuso, y resulta que muchas personas valiosísimas somos fruto de madres solteras; como cuando las cifras decían que los padres sollteros eran una aberración más grande que las madres solteras y lxs chicxs terminaban en hogares de acogida ya que criarse solo con abuelos, tíos, hermanos, primos, e.t.c, era tambien muy malo y las cifras lo corroboraban; como cuando las cifras decían que los afrodescendientes eran más propensos a la vagancia, violencia y a la delincuencia, y el KKK era el grupo más sádico y bandálico, conformado por caucásicos; como cuando las cifras decían que la fertilización in vitro creaba futuros psicópatas o niñxs incapaces de tener una vida normal porque los “padres” (ya que para colmo no era reconocida su genética) estaban retando a la naturaleza o peor aún a un dios y resulta que desde la década del ´80, millones de personas han contribuido al mundo desde su creación en un tubo de ensayo; como cuando las cifras decían que las parejas interraciales no eran aptas para tener hijxs porque les crearían traumas, además de problemas para relacionarse con el mundo y resulta que, gracias a que abolieron esa absurda ley, hoy somos un maravilloso mundo de mestizos; como cuando las cifras decían que una pareja no podía adoptar a niñxs de diferente raza a la suya ya que crearían problemas de identidad, qué les dirían a esos niños cuando vieran que eran diferentes, eso no les permitiría nunca formar un hogar, ni siquiera entablar una relación sana con nadie y resulta que, otra vez gracias a que abolieron esa ley, hoy en día miles de vidas se han salvado; como cuando las estadísticas decían que lxs niñxs con madrastras o padrastros constituían el mayor número de abusados psicológicos, físicos y sexuales y resulta que muchos tuvieron un mejor desarrollo en un hogar así; como cuando las cifras decían que los ateos son satánicos y odian al mundo, y resulta que los países que se acogieron a esta corriente bajaron sus índices de violencia y de disparidad social… Vaya! Hay miles de cifras volando por ahí…
No soy ingenua, sé que hay de todo suelto en nuestro mundo y entodas las condiciones, por esa razón sé que TODO no es culpa de la orientación sexual, del credo, de la posición social, de la raza, de la edad y miles de diferencias más que hacen a nuestro mundo tan increiblemente diverso. La culpa es nuestra, de los que llegamos a tener una vida socialmente aceptable y no se nos pega la gana de trabajar en un cambio, en desarrollar un programa de ayuda para quienes deben superar traumas, en derrumbrar estereotipos, en ayudar a superarse al resto y no es que no se tenga el dinero ni el tiempo: tengo tres hijos y mi obligación es que sean tres golpeadores menos, tres intolerantes menos y mucho más.
Alguien cercana a mí, tenía una amiga que era prostituta y que por desesperación quería volver a esa vida? Esa persona no es una fundación, ni un millonario filántropo… pero como amiga decidó trabajar en ella, no la apartó de su hogar porque las cifras dicen que esa gente reinside y contamina los hogares; no, empezó desde abajo con un trabajo modesto y ha llegado muy lejos ahora … fue un trabajo en equipo: porque quien la ayudó tenía una amistad que trabajaba en algún lado y sin saber nada de ella, solo le consiguió la entrevista para que demuestre sus capacidades.
Otra persona cercana, piensa: “Qué pasaría si mi maternidad estuviera en manos de un examen psicológico, un estudio sobre mi educación y crianza, y de las cifras… Sabes qué? Se llevarían a mis hijos lejos de mi, porque las cifras avalan que soy una persona no apta para criar niños emocional, psicológica y físicamente sanos.
Hija de madre soltera, luego tuvo padrastro, tuvo lo material, luego tuvo necesidad, fue madre soltera, dentro del grupo de riesgo en cuanto a edad, se casó muy joven, no tiene estudios universitarios, no tiene una vida cómoda y además no trabaja… Las cifras, tooodas, están en su contra. Pero ella no olvida que fue o que es parte de las cifras que la estigmatizan, hay que recordarlo para ayudar a otrxs a que no sean parte de las mismas.